My family in Denmark (and Prague). Skagen

Esta entrada tiene un gran objetivo: intentar resumir en un post todas las experiencias que pasé con mi familia en su visita de una semana por tierras danesas. He de decir que nunca habían salido de España, y que lo pasamos bastante bien. La frase favorita de mi padre: “Nunca pensé que fuera a ver tal cosa…” Así que pongámonos manos a la obra que el post promete ser largo.
MIÉRCOLES:

Tras decidir irnos la noche anterior a Madrid, y dormir lo que buenamente pudiésemos en el coche, para así evitar llegar tarde a una facturación muy temprana, conseguimos facturar sin problemas y montar en el avión destino a Praga. Porque sí, señores: decidimos hacer una escala en Praga por ser así más barata la ida a Copenhague, y además decidimos hacerla larga, para que así nos diera tiempo a echar un vistazo a una ciudad tan bonita como es Praga. Y qué decir sobre ella: que nos encantó. Aunque las 4 horas que tuvimos para verla no hacen justicia a una ciudad con tanto que ver, es de esas ciudades a las que se tiene que volver para pasar un buen puente disfrutando de la cantidad de historia que tiene.

Tras dejar las chaquetas en una consigna (menudo calor pasamos por Praga) y coger un taxi AAA (lo de tarifa más justa), nos plantamos en la plaza de la ciudad nueva. Creo que fue un error, porque nos obligó a andar algo más de lo necesario, pero también nos sirvió para ver a la parte moderna de la ciudad, comprar los souvenirs (nada más bajar del taxi, también tiene delito) y ver un mercado del Easter (Semana Santa), en el cual nos compramos un dulce que era una especie de espiral con sabor a vainilla. Muy rico!

Tras caminar un rato, y encontarnos una torre muy chula,  nos plantamos en la plaza de la ciudad vieja, para flipar con su cantidad de edificios históricos y su ambiente! Estaba todo absolutamente masificado de puestos y de gente. Se nota que es una ciudad turística. Vimos tocar al famoso reloj, y nos dirigimos a comer (más bien como escusa para ir al baño) a un KFC, para comprobar como estaba tomo demsiado picante para mi gusto (ya os contaré más sobre el picante en Dinamarca).  Tras ello, hicimos fuerzas para partir hacia el puente de Carlos, decidiendo dejar la parte judía de la ciudad para otra ocasión por falta de tiempo. Aunque estaba un poco en obras, era toda una delicia de estatuas y de ambiente, con muchos pintores y caricaturantes.  Además la vista desde allí hacia la ciudad pequeña y el Castillo eran increíbles.
Tras las fotos de rigor,  y seguir empujando de los papás, recorrimos la ciudad pequeña, con una calle llena de tiendas y masificada de gente, para llegar al castillo, subiendo una cuesta considerable. Ya hechos polvo, pudimos admirar las vistas de la ciudad desde una posición tal alta y ver un castillo y una catedral que nos dejaron totalmente impresionados. Pero ya se nos hacía tarde, así que no pudimos ver los jardines y tuvimos que llamar a un taxis, con los nervios de saber si vendría pronto. Pero en 2 minutos lo teníamos allí preguntando por mi nombre. Así que nos dirigimos rumbo al aeropuerto. Al taxista le regalamos un abrecartas que compramos y que olvidamos que podríamos tener problemas con el al llevarlo en el equipaje de mano. Embarcamos y rumbo a Copenhague!!!

Una vez allí, totalmente zombies, conseguimos alquilar el coche con el GPS que teníamos contratado, y nos fuimos camino al hotel Marriot’s. Fráncamente, pedazo hotel! Eso si fue una oferta y lo demás son tonterías. A la cama sin demasiada premura, que el día siguiente se veía completito.
JUEVES:

Uno de los días más completos del viaje. Destacar en primer lugar que ese día cumplía años la reina Margarita, por lo que había banderas danesas a diestro y siniestro por todos lados de la ciudad: edificiones históricos, tejados, autobuses… Les dije a mi familia que, aunque fueran muy patrióticos, no recordaba tantas banderas en la ciudad. Pero luego nos enteramos de dicho acontecimiento.

Pues bien, caminando conseguimos ver la plaza del ayuntamiento, la calle peatonal de tiendas, el parlamento, Nyvhan, la opera de lejos, el palacio real, la iglesia de marmol y… no llegamos a la zona de la sirenita. Pero no llegamos por una gran giro en nuestro plan. Resultaba que justo había llegado de costas somalíes un buque danés que había estado enfrentándose con los piratas. Y no solo eso, si no que dentro del buque resulta que estaba el príncipe de Dinamarca (Frederick creo recordar). La verdad es que no tenía ni idea de quien era, pero tras verlo si que me sonaba de las revistas. Lo vimos a escasos 2 metros, con una seguridad bastante escasa. Se nota que esto es Dinamarca!

Pero la cosa no acabó allí, sino que después de su bajada del buque, permitieron la visita al interior del mismo. La verdad es que estuvo impresionante, ver como eran las entrañas de ese bicho. Incluso te dejaban toquitear las armas, las armas robas a los piratas y las torretas metralleta (todas descargadas eso si XD). Vimos incluso el puente de mandos y, en un ataque de españolitis, nos metimos una zona restringida llena de ordenadores y mapas que sería la sala de planificación o algo así. Una visita 10.

Pues bien, tras todo ese ajetreo, regresamos caminando rumbo al hotel. Destacar que la comida la hicimos en Mamma Rosa (un mexicano-italiano recomendado por Jorge) y la cena en una especie de buffet chino con pizzas y pasta. Un día completo, sí señor.

VIERNES:

Tras ver como mi familia estaba reventada, hicimos fuerza para ir a desayunar, una vez más, a la oficina de turismo. Allí probé prácticamente los diferentes dulces que semanas antes sólo había visto. Sabores raros: prefiero los españoles ^^.  Bueno, ese día desayunamos en la misma cafetería pero situada próxima a Christiania. Porque ese día lo comenzamos visitando el barrio hippie del que ya os hablé. Mis padres fliparon bastante con los puestos de venta de droga ambulantes y por el ambiente en general. Mi madre salió con mal cuerpo, según ella. La cosa no es para tanto! ^^

Tras coger el coche de nuevo, nos dirigimos a la opera para verla de cerca. Comprobamos que estaba cerrada a cal y canto, pero pudimos ver el ventanal y las cristaleras de un edificio que a mi me parece que está bastante chulo. Después cogimos rumbo, al fin, hacia la sirenita. Antes de visitarla vimos el cambio de guardia del palacio real y visitamos la iglesia de marmol por dentro. También hicimos un pequeño picnic para recuperar fuerzas al lado del fiordo. Una vez en la sirenita pude comprobar como mi padre flipó por cómo había tanta espectación por una estatua tan pequeña. Nos hicimos fotos a diestro y siniestro. Pero mereció la pena ir por la zona, porque a mi madre, y al resto en general, nos encantó la fuente de Gefjun (que narra la leyenda de cómo la diosa separó una parte de Suecia para hacer una isla danesa (Sealandia), dándose la casualidad de que la isla encaja perfectamente en el hueco de un lago de Suecia) y la iglesia anglicana que está al lado. Nos dirigimos después al castillo, o más bien ciudad fortificada, vimos el molino del que ya os hablé, y pusimos rumbo de regreso al coche.

Tras esto nos fuimos al Castillo de Rosenborg, viéndolo por fuera (muy chulo) y viendo sus jardines, parque que estaba lleno de daneses disfrutando de un día fanstástico de sol. Echamos un vistazo por fuera a la universidad (será lo más histórico de la misma, porque era pequeñito), al jardín botánico y al museo nacional.

Después fui a dejar el coche al parking del hostel mientras mi familia se daba una vuelta por el centro. Ahora tocaba visita al Tívoli, y con un objetivo aún mejor: ver a Carpark North en concierto! Tras aguantar una cola tremenda para comprar las entradas, y hablar con la tía que pero hablaba inglés de la historia, pudimos pasar al parque. Estábamos todos reventados, la verdad, pero el parque nos gustó. Cenamos en un italiano caro pero muy bueno. Los espaguetis con productos del mar de mis padres eran deliciosos! Después escuchamos algunas canciones del concierto, ellos se fueron al hotel y yo me quedé hasta verlo terminar. Aunque siguen siendo buenos, en concierto pierden algo.  A la salida vi la mayor concentración de bicis aparcadas de mi vida!! Eso ya superaba lo decente! ^^

SÁBADO:

A partir de ahora intentaré resumir un poco. El sábado decidimos visitar la ciudad sueca de Malmö, cruzando un enorme puente que nos costó más de trienta euros cada trayecto. Eso sí son peajes… Pues bien, la ciudad agradable, con mucha vida y comercio, pero con poca chica histórica. Nos gustó. La torre de Calatrava que gira 90º desde un punto en la base hasta el mismo punto en la parte superior muy chula, especialmente viéndola desde abajo. Como teníamos algo de tiempo, también visitamos un pueblo cercano: Lund. Allí echamos un vistazo por el centro, la catedral y la universidad. Gastamos las coronas danesas que nos quedaban en un supermercado, y nos dirigimos rumbo a Dinamarca de nuevo! Ese día la comida fue en un restaurante tipo Fosters Hollywood y la cena… hay la cena: Wagamama. Es un restaurante de noodles con mucha fama, pero en el que lo pasamos realmente mal. No caímos en la cuenta de no pedir cosas picantes, pero de 4 platos que pedimos tres picaban que rabiaban!!! Sudamos la gota gorda. No nos gustó. Lástima, porque el restaurante prometía. Quizá la próxima vez, si es que la hay, sepamos pedir mejor.
DOMINGO:

Día de castillos. Tocó visita a un par de castillos próximos a Copenhague. Empezamos con el Castillo de Helsingor, en el que Shakespeare situó los hechos de Hamlet. Hicimos una visita por los sótanos (muy tétricos y divertidos!) y por la salas del castillos. Lo más destacable fue la capilla, que aunque pequeña estaba bastante chula.

A continuación nos dirigimos hacia el Palacio de Frederiksborg, donde reside la reina durante una época del año (no recuerdo cual). Vimos el cambio de guardia y pudimos comprobar como allí las medidas de seguridad eras bastante mayores.

Finalmente visitamos el que, a nuestro parecer, es el mejor castillo: el castillo de Frederiksborg. Pasamos sin admirarlos mucho por fuero para tener tiempo de verlo por dentro, y mereció mucho la pena, porque pagando una entrada no demasiado cara vimos prácticamente todo el castillo. La visita estaba ordenada según la antiguedad de las salas y los objetos, y destacar la capilla interior (absolutamente impresionante), la sala de encuentros y el resto de estancias en general. Una visita que nos encantó. A la salida admiramos el castillo por fuera (precioso) y echamos un vistazo a sus jardines. Decir que comimos en el pueblo de Hillerod donde está el castillo en un sitio de dudosa calidad, pero bueno, comimos.

Pusimos regreso a Copenhague para, tras dejar el coche, intentar buscar un buen sitio para cenar. Y la verdad es que nos costó: o eran muy muy caros, o eran muy muy malos. Al final acabamos en el Hard Rock, cenando bastante bien y por un precio que en comparación con la media danesa no estaba nada mal. Así os podéis hacer una idea de los precios daneses en general… ^^. Además nos atendió una camarera muy maja y simpática, que nos regaló incluso el vaso del cocktel que nos tomamos después.
LUNES:

Era hora de visitar más cosas de Dinamarca, así que nos pusimos rumbo a la ciudad en la que resido: Aalborg. Tras más de 4 horas de viaje, llegamos. No sabía muy bien que enseñar, así que nos dimos una vuelta por el centro que es lo más destacable de la ciudad. Fuimos también al cementerio vinkingo para verlo por fuera. Después les llevé a que vieran mi hogar, del cual opinaron que era bastante pequeño. Nos basta y nos sobra! ^^ Como en Aalborg el alojamiento nos resultó bastante caro, teníamos reservado un hotel en Aarhus, así que hacía allí que nos fuimos, no sin antes cenar en Jensens Bofhus, casi con la cocina cerrada. También estaba picante, cuando la otra vez que comimos en Copenhague no lo estaba. El picante nos perseguía. Llegamos a Aarhus para ver que el hotel era un poco cutrón, simulaban estancias de un barco. Pero bueno, dormir dormimos. Yo muy bien.

MARTES:

El martes tocaba visita doble: Aarhus y Odense. Tras hacer buena cuenta del desayuno del hotel, que no estaba del todo mal, nos dimos una vuelta por el centro en el que estaba situado el hostel. Nos tomamos unas cervecillas en una terraza de la calle del canal más famosa de Aarhus (sablazo, por supuesto) y pasamos a un Magazine (centro comercial tipo El Corte Inglés). Después cogimos el coche y nos fuimos a un curioso museo al aire libre, la “Ciudad Vieja”: se trata de un pueblo hecho por casas antiguas que han sido transladadas de distintos lugares daneses por algún peligro que corrían, que simula la vida de un pueblo antinguo danés, siendo cada casa una panadería, una carpintería, etc. La entrada fue cara, por lo que nos pensamos el entrar, pero al final hicimos bien en pasar, porque nos gustó a todos. Muy curioso. Además había incluso algún figurante haciendo la visita más entretenida. Una hasta nos invitó a pancakes! ^^

Después de otro picnic en el parque para reponer fuerzas, nos dirigimos hacia Odense. A la llegada a la ciudad de H.C. Andersen, nos dirigimos a su casa y a ver el centro de la ciudad. Es una ciudad muy similar a Aalborg, con poco que ver. De hecho, quitando Copenhague el resto de ciudades, aunque con mucho encanto, no tienen demasiados edificios históricos. Sin embargo, nos gustó Odense, una iglesia estaba muy chula y su ayuntamiento estilo castillo era bonito. Tras una cocacola rápida (para ir al baño ^^)  y unas gambas rebozadas, nos dirigimos a Copenhague de nuevo. Allí nos alojaríamos, en la última noche juntos, en el hostel de la anterior visita a Copenhague. Cena por el camino en un Sunset Boulevard (Subway sano al estilo danés) y a dormir!

MIÉRCOLES:

Día de despedidas, y día duro. Para terminar las visitas turísticas nos fuimos a la Round Tower para subir a su mirados y echar un último vistazo a Copenhague desde las alturas. Es curioso: la subida no tiene escaleras sino que es una rampa en espiral para que se pudiera subir con caballo. Eso sí es comodidad! Tras darnos una vuelta rápida en un centro comercial, para que mi hermana se comprara algún caprichete ;D, nos dirigimos al aeropuerto.
Hicimos la facturación, pasé a la zona de embarque (ya que tenía comprado viaje de ida y vuelta saliendo más bajaro que sólo ida a Dinamarca) y, tras darnos una vuelta, fuimos ligeritos a la puerta de embarque. Una vez allí despedida amarga de la familia y explicación a los de la puerta que yo finalmente no volaría. Fue un momento bastante duro, ver como se va la gente y te quedas solo en un una sala totalmente en silencio. Siempre he solido irme yo, pero esta vez eran otros los que se iban. Ahora los entiendo!

Tras tomarme un chocolate blanco buenísimo, cogí el tren con destino a Aalborg, ciudad desde la que os escribo.

Los primeros días han sido bastante duros, echando de menos a todo el mundo. Es curioso, pero desde un partido de tenis que nos echamos dos días después de volver, el chip me cambió y comencé a estar menos melancólico. Hemos tenido un par de reuniones con el supervisor, viendo como el proyecto ya va tomando forma consistente. El viernes pasado también tuvimos una fiesta temática en Lemvigvej (peligro!): bebés en acción. Había que ir disfrazado de bebé, por lo que nos hicimos con unas tetinas, unos chupetes y unas pequitas y allá que nos plantamos. Me fui bastante pronto a dormir, estando además al lado de mi casa.

Sábado día de planear viajes sin demasiado resultado pero, domingo: SKAGEN!

Al fin fuimos a Skagen, la parte más al norte de Dinamarca, donde las olas del mar del Norte y el mar Báltico se chocan, creando un caos de olas bastante chulo. Subimos a un faro (gratis aunque era pagando), hicimos un picnic en la playa, me quemé (^^) y disfrutamos de un día bastante agradable. Skagen estuvo bastante chulo.

Pero ahora va siendo hora de dejar de escribir y ponerme a hacer la maleta porque, de aquí a escasas 6 horas estaré en Londres. Pep, Jorge y yo nos dirigimos hacia allí. Queremos viajar, y así hacemos. Ya os contaré cómo disfrutamos de una ciudad que promete!
— — —

Luego mejoraré el post con fotos, que ahora me pilla el toro. Por cierto Zai, si se te ocurre alguna anécdota o algo que contar sobre el viaje que se me haya pasado (que he tardado hora y media!!) ponla en los comentarios! ;D Que no hay que dejar nada en el aire ^^

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1 comentario

  1. Zai said,

    mayo 4, 2009 a 9:15 pm

    Un 10 por la pedazo entrada Raúl!!

    Horita y media has tardado, pero la verdad es que lo has contado todo “casi” con pelos y señales! 😛

    A mi me hizo mucha gracia como pidió papa el zumo de manzana en el avión, regreso a España… como de inglés no tenemos ni idea ninguno, se le ocurrió dibujarle a la azafata una manzana en la servilleta, que la ocurrencia, todo sea dicho… le hizo una gracia tremenda! jejejeje (y yo… “olé olé papa, hambre no ibas tú a pasar” jejeje

    Si se me ocurren más sitios, anécdotas o visitas que te falten en la entrada las iré poniendo, pero amos… completito a más no poder! 😉

    Espero que lo hayas pasado bien por Londres, en la siguiente actualización ya sabes lo que te toca! XD

    Muchos besetes, wapetón!


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