I Love London!

Mañanita nublada en tierras danesas. Mañana de paso a otro viaje: en escasas horas estaremos en Berlín tras tirarnos más de 7 horas de viaje en coche. Pero también mañana de recuerdo, de un viaje a Londres medio improvisado que, pese a sus puntos negativos, resultó un fin de semana (largo) estupendo.

Vayamos por partes: todo surgió mientras estábamos pensando qué viajes hacer. Una idea era Londres, dados los precios baratos de los aviones que salían directamente desde Aalborg y la magnífica ciudad que es Londres (y que yo todavía no había visitado). Sin embargo, no había demasiada gente que o pudiera o quisiera ir. Por otro lado estaba Goteborg, ciudad sueca no muy lejana a Aalborg que había que visitar cogiendo un ferry para cruzar el mar del norte. Aunque había más gente apuntada, al final tampoco parecía que el plan fuera a ir para adelante. Por tanto, Jorge, Pep y yo nos decidimos a aventurarnos e ir de Jueves  a Lunes hacia Londres! Queríamos viajar y así lo estamos haciendo.

Pues bien, tras comprar los vuelos y un hostel bien de precio que vimos (y que al final nos salió rana), el jueves por la tarde nos dirigimos hacia el aeropuerto en bus (primero la línea 14 hacia la estación Kennedy y después el 2A). Tras un vuelo bastante normal, nos plantamos ya de noche en el aeropuerto de Gatwick. Fuimos a coger el Gatwick Express hacia la estación Victoria, pero al final cogimos el normal que tardaba 40 minutos (sólo 10 minutos más), ya que además había un 3×2, así que salimos bastante bien de precio. Creo que a unos 17 euros ida y vuelta.  Destacar que ya a ese punto del viaje pudimos comprobar como el inglés de los londinenses se nos hacía más difícil de entender que el de los daneses. Es normal, hay que entender que no es la lengua materna de estos últimos.

Pues bien, tras comernos una baguette bastante buena en la estación Victoria, cogimos el metro con destino a Northfields, en la zona 3 (Londres está dividido en zonas concéntricas), donde estaba situado nuestro hostel. Estaba bastante lejos del centro, a una media hora, pero el metro estaba en la misma puerta del hostel. Tan cerca estaba que cada vez que pasaba un tren por las vías, lo oíamos como si pasara por la misma habitación. Para más inri el hostel era viejo, no demasiado limpio y, lo peor, un insoportable olor a abuela. Algo así como a antipolilla que suele oler en casas viejas? Pues así. A la vuelta del viaje hasta la ropa nos olía a eso. En fin, un hostel bastante malo, pero para dormir nos bastaba. Destacar que a la segunda noche nos metieron en la habitación de 4 personas a un japonés bastante gracioso, con poca idea de inglés. Lo sospechoso es que tenía por allí rondando una mascarilla de esas por la gripe porcina. Creería que éramos mejicanos? ^^

Tras descubrir el barrio, tomarnos una pinta en un típico bar inglés bastante chulo y dormir no tan plácidamente por el ir y venir de trenes, nos preparamos a descubrir la ciudad. Tras desayunar algo en el hostel, nos metimos en el metro camino Picadilly Circus. Una vez fuera del metro pudimos ver como era la plaza y, aunque me esperaba algo más, tenía mucha vida y nos gustó. Bajada por una calle destino a una oficina de turismo, para coger un mapa de la ciudad bastante malo que al final del viaje quedó bastante perjudicado. Nos dirigimos por Regent St. hacia Waterloo Pl. Tras confundirla con Trafalgar Square, vimos como en la casa de los guardias del palacio de Buckingham estaban haciendo el cambio de guardia. Así que nos dirigimos corriendo a ver si veíamos algo. No vimos demasiado, porque ya llevaban algo de tiempo, aunque nos sirvió para coger color. Quién dijo que en Londres llovía? Ese día nos hizo bastante calorcito y sol. Se agradecía! Tras estar un rato, cruzamos St. Jame’s Park dirección al palacio, para ver un poco del espectáculo del cambio de guardia. Decir que allí había gente es decir poco: estaba totalmente abarrotado! Así que vimos lo que pudimos del cambio de guardia, vimos como la banda tocaba canciones de Abba (como lo oís) y, tras ver que la banda ya volvía por St. Jame’s Park, decidimos seguir nuestro camino. Ahora rodeamos el Palacio para irnos a la zona de Harrod’s (cogiendo el metro).

Una vez en Harrod’s flipamos con la sección de comidas! Había de todo, de muchos países, y todo con una pinta tremenda! Y nosotros con hambre… en fin. Que encontramos un sitio bastante bueno, tipo foster’s, en Knightsbridge. Nos pusieron nuestro babero, y comimos como reyes (con babero). Tras esto, nos tumbamos un rato en Hyde Park. Ahora tocaba ir a ver uno de los grandes de Londres: las casas del Parlamento y el Big Ben.

Tras bajarnos en la correspondiente parada de metro, a la salida, pudimos ver una magnífica vista del Támesis con el London Eye (la noria) al otro lado. Tras las fotos, no encontramos que teníamos el Big Ben a las espaldas: qué decir de él. A mi fue una de las cosas que más me impresionó. Se veía majestuoso! Nos acercamos un poco más, nos hicimos x+y fotos, y dimos la vuelta al Parlamento hacia una zona de cesped cercana. Tras intentar hacer las típicas fotos pino, fotos salto, y fotos saco de patatas (por los hostiazos que me di), decidimos cruzar el puente Lambeth para contemplar las vistas desde el otro lado. Aunque el sol daba de cara, las vistas eran muy buenas. También vimos a un tío con kimono que daba saltos en una colchoneta con el parlamento de fondo, mientras otro le hacía fotos. Asumimos que era algún tipo de publicidad de cara a los Juegos Olímpicos. Cruzamos el Westminster Bridge para dirigirnos, con el Big Ben al lado, hacia la Westminster Abbey. Aunque ya cerrada, pudimos contemplar lo bonita que era por fuera!

Después subimos la calle Whitehall, viendo bastante edificios chulos, destacando el 10 de Downey St. que con sus increíbles medidas de seguridad, es la residencia del primer ministro, ahora Gordon Brown. Al terminar la calle nos encontramos, ahora sí, con la famosa Trafalgar Square con la columna del almirante Nelson, sus leonazos (en los cuales nos hicimos una foto subidos) y la Galería Nacional presidiéndola. Tras rondar un rato por la zona, y ver como unos músicos de flamenco hicieron un pedazo corro a su alrededor, nos decidimos a pasar a la National Gallery. La verdad es que había bastante cuadros famosos, a destacar Los Girasoles de Van Gogh. Flipamos un poco con las pocas medidas de seguridad en los cuadros. Son daneses, ya se sabe.

A la salida, tras flipar con la zona del Soho e intentar descubrir algún sitio donde comer algo sin éxito (intentamos en los pubs que además dan comida, pero cerraban la cocina muy pronto), comimos una de esas típicas cajitas de comida china en Oxford Street, en la zona este (sin verla todavía). Tras esto, volvimos a la zona del Soho para deleitarnos con otra pinta en un pub de la zona. Yo me pedí una London Pride. Estaba muy rica, pero estaba caliente. El grifo para echarla era como manual, tenían que darle como una manivela, por lo que supongo que es la forma de beberla. Hechos polvo ya, vuelta a casa cogiendo la línea de metro Piccadilly.

SÁBADO:

Tras dormir mejor (el cansancio hace que se olviden los trenes) y desayunar, nos dispusimos a morder otro buen trozo de Londres. Empezamos haciendo una visita rápida al museo de Historia Natural. Lo que más me gustó fue el edificio en sí, majestuoso. No me lo esperaba así. Tras coger el metro, decidimos paranos para ver Temple Church sin encontrarla, pudimos ver otro majestuoso edificio sin esperarlo: el de las cortes de justicia creo que era. Magnífico! Tras avanzar por la calle, y darnos una vuelta por la zona ( creo que era Fleet St. ) llegamos a la increíble catedral de St. Paul. Recordando a la cúpula del Vaticano, la catedral es magnífica. Comprobando que el precio de su entrada también era magnífico y que ya habíamos visto algo por dentro en su hall de entrada, nos sentamos un rato en sus escaleras y luego comimos en un italiano un poco de pasta.

Después de reposar en el cesped (Pep y Joge)) y darme una vuelta por la zona financiera (yo), nos dispusimos a cruzar el Puente del Milenio con dirección al Tate Modern. Es curioso, se trata de una fábrica remodelada para albergar uno de los mejores museos de arte contemporáneo.  Destacar la vista que hay desde el mismo del Millennium Bridge con St Paul’s Cathedral de fondo, increíble! Tras una visita rápida al museo y el envío de ciertos videos por correo usando ciertas máquinas disponibles, cruzamos el puente de nuevo para coger el metro camino a otra de las grandes: la torre de Londres con el famoso puente de la Torre.

Nos bajamos en Tower Hill para descubrir la impresionante fortaleza del castillo de la Torre de Londres (desconozco por qué tiene ese nombre). La zona estaba muy animada, y se respiraba en el castillo cierto aire a historia y a salas de torturas. Dice la leyenda que cuando los cuervos abandonen el castillo, el reino de Inglaterra habrá sucumbido ante sus enemigos. Con eso lo digo todo. Vimos también a varios Beefeater, pero no conseguimos hacernos una foto con él por la cola gente que tenía para ello. Se fue para dentro del castillo y no pudimos conseguir la foto. Otra vez será.

Al lado del castillo se encuentra el Tower Bridge, con sus dos impresionantes torres enlazadas por dos pasarelas elevadas. Muy chulo, la verdad. Lo único que no nos gustó fueron los colores azulados de las estructuras metálicas, lo veíamos fuera de lugar. Aún así, lo cruzamos hasta la mitad para ver unas magníficas vistas del Támesis, con la zona del City Hall al fondo (con buque naval dentro del támesis incluido). Destacar que mientras estábamos allí pasó un barco con una fiesta dentro que nos saludó bastante “desinhibidos”. También otro día pasó un autobús con otra fiesta en su interior, además de varias limusinas. Aquí la gente se lo sabe montar bien.
Llegado ese momento comenzó nuestra odisea para intentar ver el partido Barça – Madrid: tras intentarlo sin éxito por la zona, cogimos el metro con destino al Soho. Tras darnos una vuelta, acabamos en una calle perpendicular a Oxford Street en un pub bastante petado de españoles. Porque otra cosa no, pero españoles en Londres había hasta reventar! El español se oía casi más que el inglés! En fin, que tampoco sé por qué iríamos porque salimos bastante escaldados del partido. Así que sin llegar a terminarlo, y tras dar buena cuenta de la pinta de cerveza, nos dirigimos hacia Oxford Street a darnos una vuelta. La zona de Oxford Circus y alrededores era impresionante: llena de tiendas y de movimiento! Nos dirigimos a cenar a un sitio con buena pinta, que después descubrimos era una franquicia, de nombre Garfunkels. Cenamos bastante bien y barato, así que repetiríamos en la comida del último día (lunes) en mi caso con unas fantásticas y típicas Fish & Chips. Buenísimas.

Decidimos que era mejor volver a la zona e ir a tomarnos la cervecita de fin del día al pub de la primera noche, así que así hicimos. Pero llegamos tan hechos polvo que no llegamos al pub: directamente a la cama, para dormir como santos hata las 8 y pico de la mañana.

DOMINGO:

Candem’s day o, más bien, el día de los mercado, ya que vimos (o al menos intentamos ya que a algunos no llegamos a tiempo) multitud de mercados. Una de las cosas que más define a Londres son sus múltiples mercados callejeros o en sitios preparados para tal efecto. Así que bien temprano, siguiendo el consejo de las guías para evitar masificaciones, nos dirigimos a Candem Lock Market. Empezamos viéndolo como un mercadillo más, pero terminamos enamorados de su diversidad y variedad de cosas: desde puesto típicos a la española hasta una tienda tipo discoteca de dos pisos impresionante (Cyberdog). Destacar especialmente su gran variedad de comidas, baratas y originales, de todos los países que uno se pueda imaginar. Yo conocí comidas que no había visto en mi vida, pudiéndose ver como las preparan. Aunque había puesto español con paellas, nosotros decidimos ser más internacionales y yo me comí una especie de bola gigante tipo croqueta rellena de risotto de ternera, de origen italiano. Mis otros dos compis se decantaron por unos bocadillo y patatas argentinas. Lástima de no haber ido con más hambre, ya que allí se habría disfrutado de lo lindo y, además, barato!

Tras comprarme un par de camisetas y abandonar un, ahora si, totalmente abarrotado Candem, nos dirigimos hacia Covent Garden para disfrutar de la zona y otro mercado famoso. Aunque Candem también tenía muchos puestos fijos, Covent Garden tenía un edificio ya preparado para hacer el mercado. También estuvo chulo, pero nos gustó mucho más la diversidad de Candem. Tras esto, cogimos el metro de nuevo sin saber muy bien qué hacer: si irnos a Greenwich o irnos al British Museum. Al final se impuso lo lógico, ir al British, ya que aunque cerraba en algo más  de una hora, el camino a Greenwich era bastante largo para encontrarnos con una zona verde que había que patear y que estaba más orientada a pasar el día de picnic que a otra cosa. Así que hacia el British que nos dirigimos. El plan era ver ese día una parte y otra parte el lunes por la mañana. Sin embargo, con esa horeja tuvimos tiempo para hacer una visita rápida al museo y ver lo más importante, a destacar la piedra Rosetta, el Pantheon griego (que ahora Grecia exige que le sea devuelto), las misteriosas caras de la Isla de Pascua y las impresionantes momias y sarcófagos del antiguo egipto. Después de que nos echaran los tumbamos un rato en el cesped frente al British.

Después nos dirigimos hacia Nothing Hill para ver la zona e intentar encontrar algún rescoldo del mercado de Portobello. Aunque ya estaba desmontado, vimos las casa y los cochazos de los ricos (porque otra cosa no habrá pero en Londres cochazos hay un rato). Al final de la caminata que nos dimos por la zona, y tras vez un contraste bastante bueno con un concierto en una especie de plaza llena de grafitis (dentro de una zona pija), cogimos el metro hacia la zona de Kensington para echar un vistazo al palacio donde vivio Diana de Gales. Tras verlo, y darnos una vuelta por Kensington Gardens, nos cogimos de nuevo el metro hacia el centro, para encontrar algún sitio donde cenar.  Tras darnos una vuelta por una calle llena de tiendas pijillas (no recuerdo el nombre), entramos a un italiano para cenar bastante bien (aunque en mi caso pasta bastante picante). Vuelta a casa para, hoy sí, tomar unas cervecillas en el pub del primer día. Lástima que a las 12 tocaran la campana. Pero bueno, así estaríamos más frescos para el último día.

LUNES:
Último día en Londres, así que con las maletas hechas y con la vista puesta ya en Aalborg, nos fuimos a la estación Victoria a dejar las maletas pagando 8 libras por ello. Tras esto nos dirimos al museo de las ciencias para jugar un rato con las maquinitas, ver impresionantes artefactos espaciales, motores a cholón y cosas chulas de la historia de la informática. Tras esto, nos dirigimos hacia la zona de tiendas de nuevo, para comer en el Garfunkels como ya dije y hacer algunas compras (yo unas zapatillas Fred Perry muy chulas y muy baratas). No tuvimos mucho más tiempo, así que tras despedirnos de la zona y de Londres, cogimos las maletas para diriginos al aeropuerto. Tras darnos una vuelta por allí fuimos hacia la puerta de embarque en última llamada. Se nos fue el santo al cielo, pero aquí estamos en Aalborg.
Y estamos por poco tiempo, porque en este precio instante voy a montarme a nuestro coche alguilado destino a tierras teutonas. Berlín nos espera.

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2 comentarios

  1. Zai said,

    mayo 12, 2009 a 9:31 am

    Pero qué bien vives jodío!! XD

    Qué envidia (sana) me has dado, Londres tiene que ser tremendo, ya me hubiese gustado a mí disfrutar de ese ritmo frenético que tuviste por 4 días.

    Ese día de mercado lo hubiese pasado yo como una enana, y viendo todo lo que viste… JOP, quiero ir a Londres, pero, eso sí, con alguien que domine esa lengua! jejeje

    Por cierto, envidia en todo, menos en el hostel! jejeje

    P.D. Yo hubiese hecho cola el tiempo que hubiese hecho falta para hacerme una foto con el famoso Beefeater… y luego ponerla en el Bascu o en las Damas, para envidia de todo parrillano! jejejeje

  2. jormart said,

    mayo 15, 2009 a 6:20 pm

    Pero qué gran guía contratamos. Eso sí, se nos olvidó pagarle por el buen trabajo realizado, espero que no se diese cuenta xDDD.
    Gran viaje sí señor! Cossiooooooo me caguenla!


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